
Se citaban para verse en la sesión de las cuatro. La menos golfa de todas las sesiones. Eran las tardes más calurosas de aquel verano en Madrid. El Capitol no escondía historias tan canallas como las del Savoy pero entre sus butacas con olor a tiempo, habían nacido las más sórdidas historias de amor.
Él siempre de traje. Ella maquillada en exceso. No se miraban ni al entrar ni al salir. Ocupaban sus localidades con aire de despiste mientras el viejo acomodador sonreía sin gestos.
- "Si mi hijo supiera .... " - susurraba él con temblor de manos.
- "Si mi nieta intuyera ... " - contestaba ella avergonzada.
3 estrellas dejaron su huella ... ¿Y tú?:
Quién no guarda, escondida, una historia canalla?
Sólo una vez estuve en el Capitol, con alguien que pasó por mi vida sin pena ni gloria.
A veces las personas, no estamos a la altura de los escenarios.
Puede que la de tarde sea la menos canalla de las sesiones en lo que se muestra en la pantalla, pero en las butacas esa sesión se ha ganado a pulso la medalla de oro en amores clandestinos.
Besos.
que ternura, besillos
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